Fotógrafo Candez Valencia

Sesión de fotos familiar en Valencia

Sesión de fotos de familia,
Un recuerdo para toda la vida.

Para Rani encontrar el hueco para esta sesión no fue algo casual. Su pareja trabaja fuera de España buena parte del año, así que cuadrar la agenda de los cuatro no es tarea fácil.

Cuando por fin consiguieron unos días juntos, decidieron aprovechar para hacer algo que tenían pendiente desde hacía tiempo: una sesión de fotos familiar en estudio. Y el resultado me encantó, sin exagerar.

Lo que buscaba con las fotos era captar la conexión real entre ellos: la complicidad de la pareja, cómo se relacionan con sus hijos y, sobre todo, esta etapa nueva con un bebé de tres meses recién llegado a la familia.

En vez de forzar poses rígidas, fui a por imágenes cuidadas, pero que mantuvieran esa naturalidad de una familia que simplemente está disfrutando de estar junta.

La preparación empieza antes de pisar el estudio

Una de las preguntas que más me hacen antes de una sesión familiar es «¿qué ropa nos ponemos?». Y no es una pregunta menor, aunque a veces se subestime. Rani y su familia también me consultaron para elegir sus outfits, colores y combinaciones. Les ayudé a encontrar una estética que funcionara para los cuatro y que, de paso, casara bien con la iluminación y los fondos que iba a usar en el estudio.

Cuando fotografío a varias personas juntas, no hace falta que vayan todos vestidos igual. Lo que busco es armonía: que los colores, las texturas y el estilo de cada prenda trabajen en conjunto para que, al mirar la foto, lo primero que se vea sean las personas y sus expresiones, no la ropa.

Por eso, antes de las sesiones suelo orientar a las familias sobre qué colores combinan bien entre sí, qué prendas funcionan mejor delante de cámara y qué opciones les van a favorecer más según lo que busquen. En una sesión de fotografía familiar, estos detalles marcan una diferencia que luego se nota en el resultado final.

Conseguir que los niños se olviden de la cámara

Cuando hay niños de por medio, mi forma de trabajar cambia por completo. No espero que un niño llegue al estudio y se quede posando delante de la cámara durante toda la sesión como haría un adulto. Ni lo pretendo, la verdad.

Para mí, lo primero es crear un ambiente donde se sientan cómodos. Durante la sesión de Rani puse música para los peques, estuve hablando con ellos y dejé que se fueran acostumbrando poco a poco al espacio, a las luces y a mi presencia.

La música cambia el estudio por completo. Deja de ser un sitio raro donde «alguien está haciendo fotos» y pasa a ser un lugar donde pueden moverse, escuchar canciones y pasarlo bien. Y en cuanto un niño se relaja, se le nota en la cara. Aparecen las sonrisas de verdad, las miradas hacia sus padres, los abrazos espontáneos… esos momentos que casi siempre terminan siendo mis fotos favoritas de toda la sesión.

Una sesión que también respeta el ritmo del bebé

Con un bebé de tres meses en la sesión, hay que adaptarse a él, no al revés. No busco que el bebé encaje en el ritmo que yo tenía pensado; hago justo lo contrario. Habrá momentos en los que esté tranquilo, otros en los que necesite estar en brazos de mamá o papá, y otros en los que simplemente toca esperar un poco. Todo eso forma parte de la sesión.

De hecho, algunas de las fotos más bonitas salen justo en esos instantes: una madre sosteniendo a su bebé, el padre acercándose, los hermanos interactuando entre ellos, o toda la familia olvidándose por un segundo de que hay una cámara delante. Como fotógrafo de familia en Valencia, mi trabajo también consiste en estar atento a esos momentos y tener el dedo listo para capturarlos.

Cuando termino una sesión como esta, siempre pienso lo mismo: el valor real de estas fotos no se aprecia del todo hoy. Ahora mismo Rani y su pareja pueden mirar las fotografías y recordar lo pequeños que eran sus hijos. Pero dentro de cinco, diez o veinte años, esas mismas imágenes van a significar algo completamente distinto.

Sus hijos podrán verse de pequeños. Van a poder observar cómo los abrazaban sus padres, cómo era su familia en aquella época y cómo era ese bebé que acababa de llegar hacía solo tres meses. Seguramente habrá detalles que hoy pasan desapercibidos y que con los años serán justo los que más emoción despierten.

Por eso me gusta tanto la fotografía familiar. No se trata solo de fotografiar cómo se ve una familia, sino de guardar cómo se siente una etapa de su vida.

Si buscas un fotógrafo familiar en Valencia y quieres un recuerdo profesional junto a tu pareja, tus hijos o tu bebé, estaré encantado de ayudarte a preparar la sesión desde cero.

No hace falta saber posar ni tener experiencia delante de una cámara. Antes de la sesión, te puedo ayudar a decidir qué ropa llevar, qué colores combinar y qué estilo va a funcionar mejor para vuestra familia. Y una vez en el estudio, os iré guiando durante todo el proceso para conseguir fotos naturales, elegantes y cuidadas.

Si hay niños pequeños en casa, adapto la sesión a ellos y creo un ambiente relajado y divertido para que la experiencia también sea buena para ellos, no solo para las fotos. Cada familia tiene su propia historia, y precisamente eso es lo que intento reflejar en cada sesión.

La de Rani y su familia fue una de esas sesiones que me recuerdan por qué me dedico a esto: una familia que encontró ese pequeño hueco de tiempo para estar todos juntos y decidió convertirlo en un recuerdo para siempre. Estas cuatro fotografías son solo una pequeña parte de esa historia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio
Fotógrafo Candez Valencia
Resumen de privacidad

Fotógrafo Candez Valencia, utiliza cookies para ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información sobre cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones como reconocerte cuando vuelves a nuestro sitio web y ayudarnos a comprender qué secciones de la web te resultan más interesantes y útiles.